Volvemos al trabajo, a las reuniones, a las comidas en familia y a todas esas conversaciones que forman parte de nuestro día a día.

Después de unas semanas con horarios diferentes y menos obligaciones, la vuelta a la rutina puede hacer que volvamos a encontrarnos con situaciones auditivas más exigentes: entender a varias personas a la vez, mantener una conversación en un restaurante, atender una llamada o seguir una reunión cuando hay ruido de fondo.

Es precisamente en estos momentos cuando podemos empezar a notar pequeñas dificultades que durante las vacaciones habían pasado desapercibidas.

¿Por qué la vuelta a la rutina puede revelar cambios en la audición?

La pérdida auditiva no siempre aparece de forma repentina. En muchos casos, avanza progresivamente y resulta difícil identificarla porque nos acostumbramos a escuchar de una determinada manera.

También desarrollamos pequeños mecanismos para compensarla: pedimos que nos repitan las cosas, subimos el volumen de la televisión, observamos los labios de la persona que habla o intentamos colocarnos más cerca para entender mejor.

Durante las vacaciones, al tener menos reuniones, llamadas o compromisos, estas dificultades pueden resultar menos evidentes. Sin embargo, al recuperar la actividad habitual, volvemos a enfrentarnos a situaciones en las que necesitamos escuchar con claridad.

Por eso, septiembre puede ser un buen momento para detenernos y preguntarnos: ¿estoy escuchando igual que antes?

Señales que pueden indicar que necesitas revisar tu audición

No todas las dificultades auditivas se manifiestan de la misma forma. Sin embargo, existen algunas situaciones habituales que pueden ayudarnos a detectar que algo ha cambiado.

Te cuesta seguir las conversaciones cuando hablan varias personas

Entender una conversación individual puede resultarte sencillo, pero la dificultad aparece cuando intervienen varias personas o cuando las voces se solapan.

Quizá pierdes parte de lo que se está diciendo, necesitas preguntar de qué están hablando o prefieres mantenerte al margen para no interrumpir constantemente.

Pides que te repitan las cosas con frecuencia

Un “¿qué?” ocasional es completamente normal. Sin embargo, si necesitas pedir que te repitan las frases varias veces al día, puede ser conveniente comprobar cómo estás escuchando.

En ocasiones, no dejamos de oír la voz, pero sí perdemos algunos sonidos que aportan claridad a las palabras. Esto puede hacer que escuchemos a la persona hablar, pero no entendamos correctamente lo que dice.

Necesitas subir el volumen de la televisión

Otra señal frecuente aparece cuando el volumen que te resulta cómodo empieza a parecer demasiado alto para las personas que viven contigo.

También puede suceder que entiendas peor determinados programas, que necesites activar los subtítulos o que algunas voces te resulten menos claras que otras.

Te cuesta entender cuando hay ruido de fondo

Los restaurantes, las reuniones familiares, el transporte público o los espacios concurridos son algunos de los entornos más exigentes para la audición.

Si puedes mantener una conversación en un lugar tranquilo, pero te cuesta hacerlo cuando hay ruido alrededor, una revisión auditiva puede ayudarte a saber qué está ocurriendo.

Hablar por teléfono requiere más esfuerzo

Cuando hablamos por teléfono no contamos con la expresión facial, los gestos ni el movimiento de los labios de nuestro interlocutor. Por eso, una dificultad auditiva puede hacerse más evidente durante las llamadas.

Puedes notar que necesitas utilizar siempre el altavoz, cambiar el teléfono de oído o pedir que te repitan algunos datos.

Terminas las conversaciones con sensación de cansancio

Escuchar no debería requerir un esfuerzo constante. Cuando necesitamos concentrarnos demasiado para completar las palabras que no entendemos, seguir una conversación puede resultar agotador.

Este esfuerzo puede provocar cansancio, falta de concentración o incluso hacer que evitemos determinados encuentros sociales.

No siempre es falta de atención

Cuando una persona no responde, confunde palabras o pierde parte de una conversación, es fácil pensar que estaba distraída. Incluso ella misma puede atribuirlo al cansancio, al estrés o a que los demás hablan demasiado bajo.

Sin embargo, cuando estas situaciones se repiten, conviene revisar la audición.

Esto no significa necesariamente que exista una pérdida auditiva. Una valoración profesional permite comprobarlo, resolver dudas y disponer de información objetiva sobre cómo estás escuchando.

¿Por qué es importante realizar revisiones auditivas periódicas?

Revisar la audición nos permite detectar posibles cambios y actuar antes de que las dificultades empiecen a limitar nuestro día a día.

Una valoración auditiva puede ayudarte a:

  • Conocer el estado actual de tu audición.
  • Detectar cambios que quizá todavía no habías percibido.
  • Entender por qué te cuesta escuchar en determinadas situaciones.
  • Comparar los resultados con revisiones anteriores.
  • Recibir recomendaciones adaptadas a tus necesidades.
  • Encontrar una solución antes de que el esfuerzo auditivo afecte a tus conversaciones y actividades.

La revisión no implica que vayas a necesitar audífonos. Su objetivo es entender cómo escuchas y ofrecerte una recomendación profesional a partir de los resultados.

Si ya eres cliente de Arrecife, podemos comparar tu evolución

Si ya te has revisado la audición con nosotros, contamos con tu informe auditivo anterior.

Esto nos permite comparar los resultados, valorar si se ha producido algún cambio durante estos meses y comprobar si tus necesidades actuales siguen siendo las mismas.

Y si utilizas audífonos, la vuelta a la rutina también puede ser un buen momento para revisar su funcionamiento y comprobar que continúan adaptándose correctamente a tus actividades.

Quizá has notado que te cuesta más escuchar en una reunión, que necesitas mejorar la comprensión en espacios con ruido o que tus hábitos han cambiado. Conocer estas situaciones nos ayuda a ajustar tu solución auditiva de forma personalizada.

¿Nunca te has revisado la audición con nosotros?

Si es tu primera visita a Arrecife, comenzaremos por conocerte.

No todas las personas necesitan escuchar en los mismos entornos ni tienen las mismas prioridades. Por eso, antes de realizar las pruebas, hablamos contigo sobre tu estilo de vida, las situaciones en las que encuentras dificultades y aquello que te gustaría mejorar.

Después realizamos una valoración completa para conocer cómo escuchas y explicarte los resultados de manera clara.

Si detectamos alguna dificultad, estudiaremos contigo las diferentes posibilidades. Y si tu audición se encuentra dentro de la normalidad, tendrás un primer informe que podrá servirnos como referencia en futuras revisiones.

Una valoración adaptada a tu vida

En Arrecife Audiología seguimos una metodología de adaptación que empieza por comprender a cada persona.

Analizamos tu contexto personal, realizamos un diagnóstico auditivo avanzado y, si necesitas una solución, te ayudamos a probarla y ajustarla en situaciones reales.

Trabajamos con diferentes marcas y tecnologías para poder recomendarte la opción que mejor encaje contigo, sin limitarnos a una única solución.

Porque no se trata solamente de escuchar más. Se trata de entender mejor, participar en las conversaciones y continuar disfrutando de tu estilo de vida con tranquilidad.

Empieza la rutina escuchando como quieres

La vuelta a la rutina es un buen momento para recuperar hábitos, retomar proyectos y volver a conectar con las personas que forman parte de nuestro día a día.

También puede ser el momento de comprobar cómo estás escuchando.

Tanto si ya eres cliente de Arrecife como si nunca te has realizado una revisión con nosotros, te ayudaremos a entender qué ha podido cambiar y te asesoraremos de forma personalizada.

Reserva tu revisión auditiva gratuita en nuestro centro de Barcelona.